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domingo, 2 de agosto de 2020

Del individualismo y sus múltiples manifestaciones

En una sociedad como la de hoy es fácil pensar que nos merecemos ciertos reconocimientos y consideraciones de los demás. Tal vez no así de explícito porque no es fácil aceptar que tenemos un ego tan crecido: es desagradable desde el punto de vista humano porque tenemos la preconcebida idea de que este tipo de personas son gente de malas maneras, déspota, solitaria, etc. Nadie quiere atribuirse a sí mismo esas características: todos deseamos ser amados y valorados por quienes nos rodean y es claro que no es tan fácil al tratarse de una persona como la descrita.

El discurso sobre el reconocimiento de los derechos y la inclusión es muy importante, pero me parece que hemos omitido la referencia a los deberes, lo que generó un desequilibrio en la sociedad creando una cultura individualista. Cada quien está exigiendo el reconocimiento de sí mismo y de "sus derechos" sin pensar en que el otro también quiere lo mismo. Esta realidad se evidencia en situaciones tan insignificantes y cotidianas como el uso del transporte público. 

Siempre que lo utilizo pienso en esto porque me cuestionan todos los inconvenientes que se presentan y con los que sale a flote esta mentalidad: hay personas que se quedan paradas en la puerta del bus, aún cuando queda espacio al interior, para ser las primeras en salir; también están esas que no dejan salir para entrar y las que corren a buscar un asiento pero sin embargo quieren salir antes que las personas que durante el trayecto estuvieron de pie en los corredores. 

Seguramente lo hacen porque tienen que llegar a tiempo a la oficina, a una clase, a una cita, etc. Así como ellos, todos los demás ¿por qué su realidad es más importante per se que la de los otros? -Cuánta verdad hay en esa teoría que invita a que "el que quiera ser el primero que sea el último"-. Esta enfermedad, a mi modo de ver lo es, la trasladamos con más frecuencia de la que pensamos a nuestras relaciones interpersonales y empezamos a exigir de los demás acciones que no hay lugar a exigir.

Mis reflexiones en torno a la amistad y a la libertad han sido recurrentes en este periodo de distanciamiento social. La amistad, como escribí en una entrada anterior, se fundamenta en el amor recíproco. El amor es un don y como tal es entregado: gratuitamente. No amamos a otro porque se lo merezca, nadie podría decir que tiene derecho a nuestro amor, así mismo nosotros tampoco podemos hacerlo. Amar es el acto de libertad más perfecto que existe: amamos lo que queremos amar.

Un autor espiritual es incisivo en decir que todo se lo debemos a que Alguien nos amó primero. También dice que si fuéramos conscientes de nuestras miserias seríamos más agradecidos porque nos daríamos cuenta de que todo es inmerecido. Pienso que debemos empezar por ahí: cambiar la forma de concebir nuestras relaciones, empezando por las más íntimas, pasando por las eventuales y llegando hasta las más extrañas, de manera que dejemos de anular a muchas personas que nos rodean y no nos enteramos por estar pensando siempre y únicamente en nosotros mismos y "mis derechos".

Tal vez ese sea el remedio para la enfermedad de la sociedad individualista que hemos construido partiendo de nuestro ego superlativo que desconoce a los demás, aunque sea mucho el amor que les tenemos.

Una forma de combatir el individualismo es promoviendo la labor social. En noviembre del 2016 hicimos un ropero en El Codito, un barrio periférico de Bogotá (Colombia), con el propósito de recoger fondos para otra labor social (el ropero lo es) que tendría lugar en un municipio rural colombiano. En la foto están un grupo de universitarias y residentes del sector.

lunes, 27 de julio de 2020

A propósito de la etiqueta #ChallengeAccepted

Este fin de semana se volvió viral una cadena titulada challenge accepted. Se trataba de publicar una foto a blanco y negro luego de recibir un mensaje de alguna amiga cuyo contenido en resumen era: "eres bella". Lo curioso del mensaje era que la belleza no estaba definida como una característica física:

I was careful to choose who I think will meet the challenge, but above all who I know who shares this type of thinking, among women there are several criticisms; instead, we should take care of each other. We are beautiful the way we are. Post a photo in black and white alone, written “challenge accepted” and mention my name. Identify some women to do the same, in private. I chose you because you are beautiful, strong and incredible. Let's each other!



Según el mensaje las relaciones entre las mujeres están marcadas por las fuertes críticas de unas a otras, la llamada solidaridad de género brilla por su ausencia. Me parece que algo de verdad tiene esa afirmación: ¿a qué se debe? Hace poco leí un libro titulado Cómo hacer que te pasen cosas buenas. Una de las recomendaciones era <<mira la luz de los demás y trátalos como si fuera lo único que ves en ello>>. Pensé que es realmente difícil ver únicamente la luz de las personas y más cuando son vistas como una amenaza. 

En la actualidad reina un patrón de belleza fantástico, materialista y superficial: una mujer es hermosa siempre y cuando no tenga manchas, estrías, arrugas y canas, por decir lo menos. En resumen: las mujeres no podemos envejecer: el ideal de belleza está determinado por las pautas publicitarias y vivimos comparándonos las unas a las otras en relación con éstas: creo que es por eso que constantemente y de manera inconsciente nos percibimos unas a otras como una amenaza. Todo el tiempo estamos compitiendo en silencio por ser "la mejor", me pregunto: ¿en qué escenario y a qué precio?

Hay que admitir que esta reflexión sobre los patrones de belleza es cada vez más frecuente y en algunos casos ha llegado al extremo opuesto. En ambos escenarios el culto rendido al cuerpo es equivocado. Admiro el esfuerzo, la disciplina y la paciencia de las mujeres que trabajan con su cuerpo y lo cuidan para formarlo y que se vea bonito, sin embargo, percibo que algunas ponen en eso el sentido de su existencia. Para contrarrestarlas otras se descuidan y tratan su cuerpo con desdén y hasta lo dejan enfermar (hipertensión, diabetes, obesidad, por ejemplo).

Estoy convencida de que la belleza emerge del interior y todo lo que expresamos con el cuerpo -gestos, palabras, actitudes- habla de las demás dimensiones de nuestra existencia y de cuánto nos amamos a nosotras mismas. La belleza es una cualidad propia de la mujer, pero no concibo la belleza sin la armonía y me parece que en este contexto la armonía se traduce cultivar la vida del espíritu para tener paz y dársela a los demás, hacer ejercicio y comer bien para ser mujeres saludables y llenar la cabeza de buenas y revolucionarias ideas para construir un mundo mejor. 

Hace muchos años leí un libro dedicado a la naturaleza y misión de la mujer. Se trata de una recopilación de textos académicos de Edith Stein. Entre otras cosas, la autora destaca las hazañas de que es capaz una mujer cuando las circunstancias lo requieren: recuerda que <<cuando se trata de ser el sostén de niños sin padre o de proveer a hermanos huérfanos o padres ancianos, entonces puede una mujer con espíritu de sacrificio realizar las acciones más sorprendentes>>.

Los anteriores situaciones no nos resultan ajenas, en mayor o menor medida somos conscientes de ellas y en todo caso esas mujeres resultan paradigmáticas, no propiamente por sus características físicas sino porque ellas en conjunto son dignas de imitar y de admirar. ¿Que tal si nos propusiéramos ser mujeres paradigmáticas en nuestras ocupaciones ordinarias?

A propósito de eso, Edith Stein reconoce la importancia que tiene la participación de la mujer en los escenarios profesionales: a ella le acredita que el trabajo sea considerado como un medio para el desarrollo personal de quienes lo desempeñan porque es capaz de ver más allá. La única condición es que conserve sus características femeninas.

Es innegable que la sociedad está construida con una visión predominantemente masculina porque, como es bien sabido, la participación de las mujeres en la vida pública es un hecho reciente. Ese devenir lo atribuyo a que existen circunstancias naturales que en una época determinada de la humanidad obligaron a ello. Hace poco hablando con unos amigos concluimos que la fuerza física fue un factor determinante. No es lo mismo vivir en en año 2020 de la era cristiana que en el paleolítico.

El predominio de la fuerza física se mantuvo incluso hasta muchos siglos después de Cristo, pero hoy está mandado a recoger y es, en todo caso aterrador, que haya trogloditas que piensen y vivan creyendo que aún es más importante la fuerza física que otras virtudes. Lo que predomina ahora es la fuerza de las ideas y pienso que esta circunstancia ha facilitado la participación más activa de las mujeres en la vida pública.

Muchos autores afirman que la forma de conocer de la mujer es superior y más perfecta que la del hombre porque no requiere de procesos tan largos para captar las cosas en su totalidad, puede hacerlo en un solo momento. Esto es aceptado por el común de las personas, no en vano dicen que las mujeres somos "multi tarea" y que tenemos un "sexto sentido". Esas capacidades son características propias del ser femenino.

Las profesiones y la forma de enseñarlas, son construcciones sociales y están elaboradas con mentalidad masculina. El reto de las mujeres es incorporar a esas actividades la visión femenina de la sociedad y del mundo para mejorar las cosas maravillosas que ellos empezaron.

miércoles, 15 de julio de 2020

La plenitud de la libertad

Una de las cosas positivas que me ha dejado este periodo de aislamiento han sido los libros que he leído, no han sido tantos, pero en todo caso son más de lo que alcanzo a leer en condiciones normales. Uno de los primeros que leí se titula La libertad interior, muy a propósito de esta temporada. Espero que a raíz de este escrito se animen a leerlo. Compartiré algunas conclusiones que saqué cuando lo terminé.  

La libertad es un atributo que cada quien alcanza si quiere. A veces estamos presos de la cotidianidad y la rutina porque estamos estancados en ellas: no hay una meta a la cual nos dirigimos sino que dependemos del vaivén, de las circunstancias, del azar.

Otra veces nos encadenamos al pasado, añorándolo porque éramos "más felices" o lamentándonos porque "pudimos haber hecho algo mejor", mientras tanto el presente se nos escapa como el agua entre las manos.

También podemos atarnos al futuro: no vivimos aquí y ahora, sino que nos agobiamos pensando que será mañana, olvidamos que el mañana depende de lo que estamos haciendo ahora.

Las actitudes descritas nos encadenan interiormente, nuestro espíritu no trasciende, no es capaz de ver más allá, ¿qué significa eso? De cara a la lectura concluí que trascender es:

1) Pensar y construir un proyecto de vida, proponerse una meta.

2) Recoger los frutos de alegrías y errores pasados.

3) Disfrutar las circunstancias presentes y usarlas como abono para mañana.

Ser libre es emprender un camino -largo- que nos conduce a una meta concreta. Transitando por ese camino vamos recogiendo elementos que nos sirven como herramientas para llegar al objetivo.

Es cierto que la libertad está  de alguna manera relacionada con las circunstancias temporoespaciales de cada personas, pero así y todo conozco historias de personas que, estando privadas de la libertad, eran más libres que muchos que podían caminar por las calles sin ser reprendidos: el famoso psicoanalista Víctor Frankl.  La libertad, en últimas, más que una sensación del cuerpo, es un estado del espíritu.



domingo, 12 de julio de 2020

"Amistad es amor recíproco entre dos personas"

En estos dias se me ha ocurrido cualquier tipo de ideas en torno a las relaciones humanas y he considerado que hay tres tipos de personas con las que nos cruzamos en la vida:

1) Unas llegan y se van, pero a pesar de eso dejan recuerdos imborrables y ocupan un lugar privilegiado en el corazón.

2) Otras van y vienen, se acercan y se alejan por las circunstancias de la vida, pero cada regreso es un  redescubrimiento mutuo, una actualización de la versión anterior.

3) Por último, aquellas que llegan para quedarse, están más presentes en algunos momentos que en otros, a veces pasan meses sin hablarles, pero son las típicas que uno busca y tiene la certeza de que van a contestar.

He coincidido con los tres tipos y estoy segura de que yo cabría en cualquier grupo según a quien le pregunten.

Santo Tomás de Aquino dice que la  <<amistad es amor recíproco entre dos personas que se edifican mutuamente por el conocimiento y el trato>>, me gusta mucho esta definición porque permite aterrizar el concepto y calificar adecuadamente nuestras relaciones.

Un día hablando con una amiga concluimos que  si bien no todo el mundo llega a nuestra vida para quedarse (y eso no está mal), no por eso debemos pensar que por el hecho de  no ser parte de nuestro presente, no hubo amistad y cariño verdadero tiempo atrás.

Lo que permanece son los recuerdos, las experiencias y las enseñanzas de las personas con las que nos topamos y de alguna manera esas son las cosas que construyen nuestra identidad.

Demos a cada persona lo mejor de nosotros mismos para dejar huellas imborrables: aunque lleguemos para partir, aunque estemos yendo y viniendo y aunque seamos permanentes.

lunes, 12 de agosto de 2013

Femen: ¿un jaque mate al machismo y a la industria del sexo?

Según una popular revista de amplia circulación, las integrantes del movimiento femen están convencidas de su éxito, porque toman fuerza en gran parte del mundo. Las mujeres femen lo afirman orgullosas. Sin embargo, hay quienes preguntamos si cabe enorgullece de aquel espectáculo.

Las similitudes entre las manifestaciones femen y las de ciertos sectores económicos son numerosas. Las diferencias son pocas: mientras estos apelan a mujeres desarropadas y sonrientes para promover cualquier producto que acercan al cuerpo femenino; las femen exhiben sus pechos desnudos, el ceño fruncido y mensajes en sus cuerpos que semejan a las marcas de los animales puestas por sus dueños.

Lo que generalmente no he podido encontrar es la relación entre el cuerpo femenino desarropado y el producto anunciado. Sólo existe una explicación: la publicidad explota el cuerpo femenino. Así, por ejemplo, para quien patrocina la selección Colombia de futbol, James Rodríguez o Falcao García serían figuras adecuadas. ¿Por qué les sustituyen por cuerpos femeninos semidesnudos? También ocurre con la publicidad que promueve productos masculinos.

El grupo femen pretende contrarrestar esta inicua oleada de explotación y opresión de la mujer, uniéndose a los explotadores y opresores. ¡Vaya forma tan particular de manifestar oposición! Es como combatir el racismo absteniéndonos de toda relación con judíos, indígenas, afro-descendientes, etc. 

Entendamos: el problema no radica en resaltar la belleza femenina para promover el consumo de ciertos productos. Es importante aclararlo porque es el fatal error de otros extremistas: el fundamentalismo. Se trata del contexto: sin duda, la mejor estrategia promocional de un diseñador de moda femenina es permitir que sus colecciones sean vistas sobre el cuerpo de una mujer.  Para promocionar vestidos de baño femeninos resulta idónea la imagen de una mujer luciéndolo. 

Tratándose de promocionar productos comestibles, la mejor forma de hacerlo parecería apelar a la imagen de una reunión familiar o de amigos. Es que desde antaño, cuando estamos acompañados de otras personas, los seres humanos acostumbramos compartir algo de comer para amenizar el rato. En ese escenario, se puede aprovechar tanto la belleza femenina como el atractivo masculino sin necesidad del morbo, pues ahí es donde radica el problema: en el trastorno morboso promovido por cierta publicidad.

De igual modo, ¿qué relación existe entre el hecho de que las femen salgan desnudas a la calle y el reconocimiento de los derechos femeninos? ¿Ninguna? Entonces, resulta inadecuado protagonizar exhibicionismo de tal envergadura para manifestar descontento. Las mujeres femen argumentan que al exhibir sus torsos desnudos, son más dueñas de sí mismas. Debemos congratularnos con la trata de blancas: son más dueñas de sí mismas las mujeres que exhiben sus cuerpos promoviendo la prostitución, en beneficio de las terribles mafias mundiales. ¡Es absurdo! Se es dueño de sí mismo por tener dominio sobre sí. Si carecer de vestido es la mejor prueba de ello, los animales serían los que mejor se dominan a sí mismo. Serían los campeones del señorío, de la madurez y de la libertad. Al contrario: lo que todo esto revela es esclavitud. O, al menos infantilismo: pataleta de niño mal educado en centro comercial.

Las femen dicen buscar que se haga evidente lo antidemocrático y violento; desenmascarar a quienes intentan vender una imagen tergiversada de la libertad. Su exhibicionismo es la antítesis de esto porque ejerce violencia contra las mujeres y promociona una idea errada de la libertad. Se dicen ‘las nuevas amazonas que luchan contra el machismo y el sexismo’, mientras en su exhibicionismo todo ello brilla por su ausencia.

Las protagonistas del exhibicionismo femen llevan puesta una corona de flores con la que pretender simbolizar el heroísmo femenino. Pienso que para representar tal heroísmo, es innecesario cualquier símbolo. Bastaría simplemente con que cada mujer desarrollara su  naturaleza para hacerlo evidente: la naturaleza de la mujer es por naturaleza heroica. ¿Por qué? La generosidad y el desprendimiento son en sí mismos admirables.

Edith Stein dice que las mujeres tienen una disposición especial para ser generosas y desprendidas, debido a la forma en la que conocen: “su modo natural de conocer no es tanto el de un análisis teórico cuando el de un modo natural de ir a lo concreto, de contemplarlo y de sentirlo. Esta disposición capacita a la mujer para ser protectora y educadora (...) [de] todos los que están en su entorno. A sus disposiciones naturales agrega la de compañera. Su dote y su gozo es compartir la vida de otros seres humanos, y sin duda tomar parte en todo lo que se refiere a ellos”. 

Estoy segura que si las femen entendieran lo que enseña esta antropóloga víctima de los nazis, verdaderamente estarían seguras de sí mismas; serían más dueñas de sus cuerpos, más fuertes y más independientes. Dicen las femen que sus pechos expresan su libertad sexual, de tal modo que exhibiéndolos se apropian de su condición y reivindican su poder: el cuerpo es su arma política. Realmente, el espectáculo femen sólo se ajusta a los parámetros machistas y anti-feministas que aún imperan: mientras ellas se disponen a ser oprimidas y explotadas, usando su cuerpo como ‘arma política’; los publicistas lo usan como ‘arma comercial’ para lucrarse.

El exhibicionismo femen se toma la vocería de las mujeres sin habérnosla pedido: ser mujer es mucho más que un torso desnudo. Es persona capaz de hablar y no simplemente de marcarse el cuerpo cual animal. Igual sucede con el señorío sobre sí misma y con la libertad sexual y reproductiva. Ésta última exige oponernos al machismo imperante, cuya pretensión es obligarnos a consumir sustancias perjudiciales para nuestra salud en aras de satisfacer impulsos sexuales masculinos, sin dañar la salud del hombre. La libertad, de otra parte, es autodeterminación. Cuando la mujer es manipulada como ocurre con las femen, pierde toda auto-determinación.

Una canción de los prisioneros, que estuvo de moda hace varios años, resulta muy adecuada:

El mejor gancho comercial, apela a tu liberalidad, toca tu instinto animal, rozando la brutalidad. Te lo encuentras en la pared, en el anuncio de un licor, pegado en un mostrador, gritándote a todo color ¡sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo! (…) Ya no hay de que enrojecer, es cotidiano ya lo ves, ahora la virginidad es una cosa medieval. Es tu carnet de madurez, tu pasaporte a la adultez, ella no es una mujer para amar sino un enemigo al cual doblegar (…). Las rotativas de imprenta ya están empezando a editar más mujeres desnudas, y tú tienes una cara de cliente fácil, tu compras por una promesa de sexo, abres la boca y te meten el dedo, y les sigues el juego, y les das tu dinero, y te sientes muy hombre, y me rio en tu cara de tu estupidez. El mejor gancho comercial, apela a tu imbecilidad, te trata como un animal, poniendo en claro tu brutalidad, es un trofeo la ilusión que quiebras en la situación, me estás dando la ocasión de gritarte con razón: Gamulan que se duerme se lo lleva la corriente, tangente de 45”


Qué bueno sería que las femen se enteraran que actúan como idiotas útiles del machismo. Que antes de liberarse, se oprimen y disponen a ser explotadas sexual, comercial y políticamente. ¡NINGUNA DIFERENCIA HACEN. AL CONTRARIO: PROFUNDIZAN EL PROBLEMA!