lunes, 12 de agosto de 2013

Femen: ¿un jaque mate al machismo y a la industria del sexo?

       Según una popular revista de amplia circulación, las integrantes del movimiento femen están convencidas de su éxito, porque toman fuerza en gran parte del mundo. Las mujeres femen lo afirman orgullosas. Sin embargo, hay quienes preguntamos si cabe enorgullece de aquel espectáculo.

            Las similitudes entre las manifestaciones femen y las de ciertos sectores económicos son numerosas. Las diferencias son pocas: mientras estos apelan a mujeres desarropadas y sonrientes para promover cualquier producto que acercan al cuerpo femenino; las femen exhiben sus pechos desnudos, el ceño fruncido y mensajes en sus cuerpos que semejan a las marcas de los animales puestas por sus dueños.

           Lo que generalmente no he podido encontrar es la relación entre el cuerpo femenino desarropado y el producto anunciado. Sólo existe una explicación: la publicidad explota el cuerpo femenino. Así, por ejemplo, para quien patrocina la selección Colombia de futbol, James Rodríguez o Falcao García serían figuras adecuadas. ¿Por qué les sustituyen por cuerpos femeninos semidesnudos? También ocurre con la publicidad que promueve productos masculinos.

         El grupo femen pretende contrarrestar esta inicua oleada de explotación y opresión de la mujer, uniéndose a los explotadores y opresores. ¡Vaya forma tan particular de manifestar oposición! Es como combatir el racismo absteniéndonos de toda relación con judíos, indígenas, afro-descendientes, etc. 

         Entendamos: el problema no radica en resaltar la belleza femenina para promover el consumo de ciertos productos. Es importante aclararlo porque es el fatal error de otros extremistas: el fundamentalismo. Se trata del contexto: sin duda, la mejor estrategia promocional de un diseñador de moda femenina es permitir que sus colecciones sean vistas sobre el cuerpo de una mujer.  Para promocionar vestidos de baño femeninos resulta idónea la imagen de una mujer luciéndolo.



           Tratándose de promocionar productos comestibles, la mejor forma de hacerlo parecería apelar a la imagen de una reunión familiar o de amigos. Es que desde antaño, cuando estamos acompañados de otras personas, los seres humanos acostumbramos compartir algo de comer para amenizar el rato. En ese escenario, se puede aprovechar tanto la belleza femenina como el atractivo masculino sin necesidad del morbo, pues ahí es donde radica el problema: en el trastorno morboso promovido por cierta publicidad.

          De igual modo, ¿qué relación existe entre el hecho de que las femen salgan desnudas a la calle y el reconocimiento de los derechos femeninos? ¿Ninguna? Entonces, resulta inadecuado protagonizar exhibicionismo de tal envergadura para manifestar descontento. Las mujeres femen argumentan que al exhibir sus torsos desnudos, son más dueñas de sí mismas. Debemos congratularnos con la trata de blancas: son más dueñas de sí mismas las mujeres que exhiben sus cuerpos promoviendo la prostitución, en beneficio de las terribles mafias mundiales. ¡Es absurdo! Se es dueño de sí mismo por tener dominio sobre sí. Si carecer de vestido es la mejor prueba de ello, los animales serían los que mejor se dominan a sí mismo. Serían los campeones del señorío, de la madurez y de la libertad. Al contrario: lo que todo esto revela es esclavitud. O, al menos infantilismo: pataleta de niño mal educado en centro comercial.

           Las femen dicen buscar que se haga evidente lo antidemocrático y violento; desenmascarar a quienes intentan vender una imagen tergiversada de la libertad. Su exhibicionismo es la antítesis de esto porque ejerce violencia contra las mujeres y promociona una idea errada de la libertad. Se dicen ‘las nuevas amazonas que luchan contra el machismo y el sexismo’, mientras en su exhibicionismo todo ello brilla por su ausencia.

           Las protagonistas del exhibicionismo femen llevan puesta una corona de flores con la que pretender simbolizar el heroísmo femenino. Pienso que para representar tal heroísmo, es innecesario cualquier símbolo. Bastaría simplemente con que cada mujer desarrollara su  naturaleza para hacerlo evidente: la naturaleza de la mujer es por naturaleza heroica. ¿Por qué? La generosidad y el desprendimiento son en sí mismos admirables.

         Edith Stein dice que las mujeres tienen una disposición especial para ser generosas y desprendidas, debido a la forma en la que conocen: “su modo natural de conocer no es tanto el de un análisis teórico cuando el de un modo natural de ir a lo concreto, de contemplarlo y de sentirlo. Esta disposición capacita a la mujer para ser protectora y educadora (...) [de] todos los que están en su entorno. A sus disposiciones naturales agrega la de compañera. Su dote y su gozo es compartir la vida de otros seres humanos, y sin duda tomar parte en todo lo que se refiere a ellos”.


         Estoy segura que si las femen entendieran lo que enseña esta antropóloga víctima de los nazis, verdaderamente estarían seguras de sí mismas; serían más dueñas de sus cuerpos, más fuertes y más independientes. Dicen las femen que sus pechos expresan su libertad sexual, de tal modo que exhibiéndolos se apropian de su condición y reivindican su poder: el cuerpo es su arma política. Realmente, el espectáculo femen sólo se ajusta a los parámetros machistas y anti-feministas que aún imperan: mientras ellas se disponen a ser oprimidas y explotadas, usando su cuerpo como ‘arma política’; los publicistas lo usan como ‘arma comercial’ para lucrarse.

           El exhibicionismo femen se toma la vocería de las mujeres sin habérnosla pedido: ser mujer es mucho más que un torso desnudo. Es persona capaz de hablar y no simplemente de marcarse el cuerpo cual animal. Igual sucede con el señorío sobre sí misma y con la libertad sexual y reproductiva. Ésta última exige oponernos al machismo imperante, cuya pretensión es obligarnos a consumir sustancias perjudiciales para nuestra salud en aras de satisfacer impulsos sexuales masculinos, sin dañar la salud del hombre. La libertad, de otra parte, es autodeterminación. Cuando la mujer es manipulada como ocurre con las femen, pierde toda auto-determinación.

          Una canción de los prisioneros, que estuvo de moda hace varios años, resulta muy adecuada:

El mejor gancho comercial, apela a tu liberalidad, toca tu instinto animal, rozando la brutalidad. Te lo encuentras en la pared, en el anuncio de un licor, pegado en un mostrador, gritándote a todo color ¡sexo compro, sexo vendo, sexo arriendo! (…) Ya no hay de que enrojecer, es cotidiano ya lo ves, ahora la virginidad es una cosa medieval. Es tu carnet de madurez, tu pasaporte a la adultez, ella no es una mujer para amar sino un enemigo al cual doblegar (…). Las rotativas de imprenta ya están empezando a editar más mujeres desnudas, y tú tienes una cara de cliente fácil, tu compras por una promesa de sexo, abres la boca y te meten el dedo, y les sigues el juego, y les das tu dinero, y te sientes muy hombre, y me rio en tu cara de tu estupidez. El mejor gancho comercial, apela a tu imbecilidad, te trata como un animal, poniendo en claro tu brutalidad, es un trofeo la ilusión que quiebras en la situación, me estás dando la ocasión de gritarte con razón: Gamulan que se duerme se lo lleva la corriente, tangente de 45”


           Qué bueno sería que las femen se enteraran que actúan como idiotas útiles del machismo. Que antes de liberarse, se oprimen y disponen a ser explotadas sexual, comercial y políticamente. ¡NINGUNA DIFERENCIA HACEN. AL CONTRARIO: PROFUNDIZAN EL PROBLEMA!

1 comentario:

Cliente X dijo...

Vaya, qué perspectiva más interesante sobre las femen. Es curioso pero a los tipos más machistas que conozco estas mujeres les encantan, los motivos son evidentes. El mensaje se la pela, las de femen conocen muy poco esa mentalidad que dicen combatir.